De: Seguridad

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El ciudadano presidente le dio la vuelta a la página de la inseguridad para enfocarse en la moralidad de los empresarios y la obligación de la ciudadanía de denunciar casos de corrupción.
Ello, con el evidente propósito de dejar atrás los casos de violencia y criminalidad que en las últimas semanas han comenzado a marcar a su administración.
Además, por supuesto, de la inquietud que despertó la oferta del presidente Trump de apoyar en el combate a grupos del crimen organizado, que culminó por parte de la administración del ciudadano presidente de que el FBI tendrá acceso a las investigaciones que se realizan, en el marco de los esquemas vigentes de colaboración entre México y Estados Unidos.
Evidentemente, las acciones del crimen organizado y por supuesto el caso Culiacán han comenzado a dejar mal parado al ciudadano presidente, su gabinete de seguridad y la estrategia de su administración en ese rubro.
Y que mejor forma de superarlo que no dejar de echar culpas al pasado, para no asumir la responsabilidad que les corresponde a once meses del inicio de su gestión, así como seguir asumiendo compromisos de largo plazo.
De cualquier forma, lo cierto es que en materia de combate al crimen organizado e incremento de los niveles de seguridad la gestión del ciudadano presidente al momento queda a deber.
Disputa
La disputa en el Legislativo que llegó a los empujones y las manos, por la intención de aprobar la extinción de dominio en el congelamiento de cuentas, pone en evidencia la polarización que existe entre los integrantes de los diferentes grupos de legisladores.
A este paso, no sería raro que el tono de la confrontación lejos de disminuir pudiera incrementarse, como consecuencia del uso contundente de la mayoría morenista para sacar adelante sus iniciativas o bien las que les son enviadas desde Palacio Nacional para su aprobación.

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